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La parashá nos relata que Lot iba escapándose con su mujer y sus hijas. Su mujer desobedeciendo la
orden de los ángeles se volteó a ver y fue convertida en una estatua de sal.
Llama la atención por qué esta mujer es castigada de esta manera.
Rashí, el gran comentarista francés del siglo XI explica que con la sal pecó esta mujer y con la sal
fue castigada. Cuando llegaron los ángeles a su casa Lot pidió a su mujer que les dé un poco de sal y su mujer le respondió: ¿también esta mala costumbre quieres instituir en este lugar? Y no les dio. Por lo tanto cuando
mereció un castigo por haber desobedecido la orden de los ángeles fue castigada con la sal.
A mi modo de ver hay aquí una simbología muy importante. Cuando Lot se escapó, lo hizo prácticamente
con lo que llevaba puesto, todas sus propiedades y la mayoría de sus pertenencias debió dejarlas en Sodoma. Cuando Lot se separó de Abraham eligió este lugar pensando en su prosperidad económica pero no tomó en cuenta a que
lugar llegaba. Un sitio de perversión y mal. D-os quiso enseñarle a Lot, cuales son los verdaderos valores, no el dinero y las propiedades, sino la moral, el comportamiento ético y el crecimiento espiritual que hubiera tenido
si no abandonaba a Abraham.
Por eso le dijo que no mirase hacia atrás, que todo lo que tenía se perdería. Pero su mujer no entendió
el mensaje y sufriendo por las cuantiosas pérdidas quiso ver si algo se salvaba. D-os le pagó según su voluntad: “a ti te importa el materialismo, eso recibirás de mí, te convertirás en lo más material que existe en la tierra,
el mineral, la sal”.
Es
sorprendente como en los momentos más críticos de la vida
humana, cuando peligra la misma existencia, todavía hay quienes
están dispuestos a arriesgarse con tal de mantener su dinero.
Igualmente todos algún día volveremos a la tierra y nos
convertiremos en minerales, pero mientras haya vida,
aprovechémosla para ser un poco más elevados dándole valor a lo
que verdaderamente vale, nuestra existencia espiritual.
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