|
“La nube de Hashem cubrió la Tienda del Encuentro, y la gloria de Hashem cubrió el Tabernáculo” (Shemot 40:34)
La presencia divina posando sobre su pueblo es el estado ideal del mismo. La presencia divina es la estrecha supervisión de Dios a su pueblo. No necesariamente, ésta se expresa a través de un
Tabernáculo, de hecho la presencia divina siempre está presente.
Como ocurrió que un Jasid le dijo al Rab Naftalí de Rofshitz, cuando todavía era un jovencito: “¡Naftalí!, te daré una moneda de oro si me puedes decir dónde está Dios en este mundo” y él le
contestó: “Te daré yo dos monedas de oro si me dices dónde no está Dios en este mundo”.
Sin embargo, tiene una condición, como contestó el Rebbe de Kotzk cuando le hicieron la misma pregunta: “Dios está donde lo dejan entrar”
También hoy, sin Beit hamikdash, Dios está presente siempre y cuando lo dejen entrar.
Abramos las puertas de nuestros corazones y seguramente empezaremos a sentir la reconfortante compañía de Dios.
|