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Ytró, el suegro de Moshé, es reconocido como uno de los grandes hombres del pueblo de Israel, esta parashá lleva su
nombre y su intervención generó un gran alivio para Moshé, haciendo que delegue parte de la carga de juzgar al pueblo.
Sin embargo hay entre las palabras de Ytró, una expresión de la cual podemos apreciar su grandeza. Cuando lo está
aconsejando le dice: “Busca entre todo el pueblo, hombres (honestos) ricos, temerosos de Dios, hombres sinceros, (capaces) de detestar el dinero, deberás nombrar líderes que estarán a cargo de grupos de 1000 personas,
líderes que estarán a cargo de grupos de 100 personas... que ellos administren justicia del pueblo en forma regular. Y que todo asunto de envergadura lo deriven a ti... Si pones esto en práctica, y Dios así te lo ordena, podrás
resistir...”. (Shemot 18:21-23)
Generalmente cuando damos consejos, nos asignamos el crédito automáticamente a nosotros o en el mejor de los casos
agregamos “y quiera Dios que tengas éxito”.
Itró nos da una gran enseñanza al decir: “y Dios así te lo ordena”. Su consejo puede ser bueno a ojos de los mortales,
pero es importante saber si también va de acuerdo a la voluntad de Dios. Estas palabras demuestran la gran humildad de Itró y la permanente conciencia que tenía de Dios y de estar pendiente de hacer Su voluntad. Nuestros
consejos pueden ser fantásticos pero que bueno sería que tomemos en cuenta que también sean fantásticos a los ojos de Dios.
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